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SEMINARIO MENOR
“MARÍA MADRE DE LA IGLESIA”
FECHA DE FUNDACIÓN
EL 2 DE SEPTIEMBRE DE 1984, INICIA EL SEMINARIO MENOR EN LAS INSTALACIONES DE LA QUINTA EL ROCIO, EN LA COLONIA DIAZ ORDAZ DE AGUA DULCE VERACRUZ.
- BENDICIÓN DEL SEMINARIO MENOR
EL 10 DE SEPTIEMBRE DE 1986, EL SR. CARDENAL ROGER ECHEGERAY, BENDICE LAS INSTALACIONES DEL SEMINARIO MENOR, ANTE CERCA DE CUATRO MIL PERSONAS.
- Identidad
El seminario menor como institución educativa se ocupa específicamente de la clarificación, acompañamiento y discernimiento para la opción vocacional.
Se trata de descubrir y cultivar la vocación sacerdotal, con el fin de llegar a obtener una preparación o capacitación del sujeto para que llegue a hacer una opción vocacional razonable y recta, poniendo los medios necesarios para que se pueda dar el cultivo.
- Finalidad
Es proporcionar elementos de formación humana, intelectual y cristiana en un proceso de acompañamiento y discernimiento vocacional, para que responda al llamado de Dios.
- Importancia
Es una respuesta a las inquietudes de la Iglesia para la formación de aquellos adolescentes y jóvenes que manifiesten, con espíritu de generosidad y pureza de intención, la disponibilidad hacia una vocación específica.
- La formación en el Seminario Menor de nuestra diócesis se desarrolla en 4 dimensiones (áreas) generales: humana, espiritual, intelectual y vocacional.
- Todas las dimensiones tienen su propio carácter y su objetivo particular; sin embargo, deben estar interrelacionadas, favoreciendo una formación personalizada, gradual, integral, y progresiva, asumiendo el momento histórico de los alumnos.
- Personalizada: El alumno, como principal protagonista de su formación, debe asumir conscientemente sus potenciales, valores y su realidad histórica, acompañado por los formadores.
- Gradual: Para que una formación sea adecuada, se necesita fidelidad y respeto a la persona y edad evolutiva del alumno; la formación ha de ser realizada en etapas específicas que garanticen su desarrollo de acuerdo a un proceso formativo.
- Integral: Es necesario que la comunidad formativa realice, desde la realidad del alumno, los objetivos y programas de las distintas dimensiones de la formación, para que logre integrar sus facultades y capacidades a fin de lograr su madurez humana y cristiana.
- Progresiva: En el proceso formativo ha de darse una continuidad que favorezca el crecimiento armónico e integral de la persona del alumno
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