"La historia del pueblo de Dios en México es rica en testimonios ejemplares de laicos que hicieron de sus vidas una manifestación elocuente del amor de Dios y que, por ese mismo amor, no dudaron en dar lo mejor de sí cuando las circunstancias lo exigieron. El pueblo mexicano nunca debe olvidar su pasado, pues de él ha de proyectarse al futuro".

Juan Pablo II en México, 9 de Mayo de 1990